Una anciana de 92 años, Diane Taylor, acudió a un supermercado en busca de una botella de alcohol para tomarse su chupito de whisky diario, y no puedo creer el trato humillante que sufrió de parte de uno de los trabajadores.
Cuando se disponía a pagar en la caja, la cajera de One Stop Shop, en Essex (Reino Unido), se negó a venderle la botella si no le enseñaba el carnet de identidad.
La mujer, que en ese momento no lo llevaba, le enseñó diferentes carnets que reflejaban su identidad, aunque no hiciera falta ya que era más que evidente que era mayor de edad. Pero la trabajadora se negó a vendérselo ya que el DNI es el único documento que no se puede falsificar.
Salió del local y se dirigió a otro supermercado donde no tuvo ninguna complicación para adquirir su compra. Desde luego, One Stop Shop ha perdido una clienta.
Fuente: Abrelaboca
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